¡Ah, mi patria herida!
Patria herida
es mi pobre país,
desangrado por la boca de la
ambición ciega
que a los pobres justicia les
niega.
Pocos disfrutando de la holgura
y muchos comiendo en la basura
¡Me duelen sus criaturas!
Un eslabón largo es la corrupción,
un dilema de nunca acabar la inseguridad ciudadana.
Gime el pueblo
por gobiernos
que no le dan su justo sustento.
En el banco de oro se han sentado
aves de rapiña
y saquean todo su peculio.
Peces disfrutando en peceras de mil
colores en paraísos de lujo
zapatos viejos gritando: igualdad y
justicia por Dios.
La verdad es perseguida como reo
prófugo,
la honestidad es farol que poco
brilla,
los políticos son pinochos de gran
cuento.
La salud pública es una tienda en
desastre,
si no tienes plata te mueres en el
instante;
hay largas colas para medicamentos
de poco lastre.
La educación es de bajo nivel
porque a la gente le alcanza solo
para alimentarse
¡Si es que algunos se alimentan
bien!
¡Cómo se puede pedir rendimiento
intelectual
si en la mesa falta el pan?
Mi país es amable, hermoso, divino,
quitándole los estercoleros de los
corruptos.
A pesar de todo te quiero país mío,
hermoso;
¡Tú no tienes la culpa de tanto
daño silencioso!
Autora: Edith Elvira Colqui
Rojas-Perú-Derechos reservados (19-01-2020)
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